La Vía Clásica/Libro: Virtudes para niños ($300 MXN + envío)

Suscríbete para estar informado de las actividades de La Vía Clásica.

Libro: Virtudes para niños ($300 MXN + envío)

Contáctanos por Whatsapp para cotizar el envío a tu domicilio

Este libro es ideal para una lectura en voz alta con los más pequeños, pero también para que los jóvenes lectores se sumerjan en el mundo de la literatura por su cuenta. Contiene una selección cuidadosa de literatura corta para presentar a los pequeños los conceptos de virtud y vicio de una manera viva y desde una cosmovisión cristiana.

De momento solo está disponible en México. Si te encuentras fuera de México, puedes dejar tu correo electrónico para que te compartamos noticias de cuando esté disponible en otros países.

Cotiza tu envío dentro de México

Los cuentos y fábulas, entrañables y aún fantásticos, o las bellas poesías que endulzan el oído, son la mejor manera de despertar la imaginación moral de nuestros niños.

Este libro contiene una selección cuidadosa de literatura corta para presentar a los pequeños los conceptos de virtud y vicio de una manera viva y desde una cosmovisión cristiana.

Este libro es ideal para una lectura en voz alta con los más pequeños, pero también para que los jóvenes lectores se sumerjan en el mundo de la literatura por su cuenta.

Formato: Pasta blanda.

Tamaño: Media Carta

Páginas: 209

Edades: Desde 3 hasta 12 años

Prefacio

Dirigido a los padres o profesores que presentarán el libro a los niños.


Cuando Nuestro Señor Jesucristo fue cuestionado sobre cuál era el mandamiento más importante de la ley (Mateo 22:36), nuestro Señor no respondió como seguramente esperaba quien le inquiría. Si bien citó las Escrituras, su respuesta arroja luz sobre lo que Dios espera de nosotros; No es solamente guardar la letra de la Ley lo que agrada a Dios, sino un corazón que Ama a Dios y al prójimo.

La ética de la Virtud es precisamente aquella que se enfoca en la formación de los afectos y no solamente en la observancia de reglas. Podemos inventar nuevas reglas, pero un corazón rebelde siempre encontrará un resquicio para manifestar su desagrado a la voluntad de su Señor.

En tiempos modernos, la ética de la Virtud se había relegado casi al olvido, reemplazada por sistemas de reglas con alguna legitimidad (el famoso “imperativo categórico”), o en su defecto, por un utilitarismo consecuencialista que no considera el carácter moral de los hechos en sí mismos, y más bien juzga si las consecuencias se pueden evaluar como buenas o malas; algo así como “el fin justifica los medios”. Fue hasta mediados del siglo XX que la ética de la Virtud volvió a ser considerada como una alternativa seria en un mundo donde el subjetivismo relativista apenas encontraba la oposición de un legalismo moralista.

Mientras en el mundo de los adultos la Verdad sufre persecución, los niños son cada vez más privados de un adecuado desarrollo de su imaginación durante la infancia.

Las escuelas y los padres, convencidos de hacer lo mejor para ellos, buscan saturarlos de conceptos abstractos y habilidades aplaudibles, mientras el descubrimiento lúdico y la imaginación son vistos como “perdida de tiempo”, y la conducta sumisa y apagada de aquellos que se rinden a esta presión es tenida por “disciplina”, buscando por todos los medios que los demás pequeños emulen a estas almas grises, que crecen para no tener un verdadero amor por nada.

La Literatura, particularmente la poesía lírica, los cuentos y las fábulas, permite que los niños construyan mundos donde el aprendizaje es realmente significativo. Además de interiorizar la belleza del lenguaje, los niños pueden visualizar conceptos mediante los actos humanos realizados por los personajes, que de otra manera se perderían en el éter de lo abstracto a causa de que sus capacidades racionales apenas están desarrollándose.

Si estos versos y relatos son además creados con maestría y su temática son aquellas virtudes que los antiguos han llamado Cardinales -es decir, aquellas de las que fluyen todas las demás-, esta lectura será mucho más provechosa para ellos, nutriendo su imaginación moral y formando sus afectos para que estén naturalmente inclinados hacia el Amor por lo Bueno, Verdadero y Bello, es decir, aquello que nos revela a Dios mismo en la creación o en la historia humana.

La intención de esta compilación ha sido justamente poner al alcance de las familias esta clase de relatos. Relatos breves que pueden ser abordados en cualquier momento, pero agrupados de tal manera que puedan reflexionar de manera envolvente en cada una de estas virtudes.

Comenzamos con las virtudes Cardinales clásicas, la Prudencia, la Justicia, la Fortaleza y la Templanza. Los antiguos grecolatinos veían estas virtudes como la fuente de todas las demás, razón por la cual el hombre puede perfeccionar la inteligencia y la voluntad, además de gobernar sus pasiones.

El cristianismo vino a enriquecer esta perspectiva, reconociendo la necesidad del nuevo nacimiento para que todas estas virtudes realmente lo sean, pues de otra manera la motivación de nuestra conducta no es realmente en última instancia el amor a Dios y la gloria de Dios.

De aquí surgen las Virtudes Teologales, llamadas así porque, a diferencia de las Cardinales que pueden en alguna medida desarrollarse aún por los incrédulos, las Teologales son expresamente una obra de la gracia redentora de Dios. Estas virtudes son la Fe, la Esperanza y el Amor.

Desde la perspectiva clásica, cualquier otra virtud puede considerarse simplemente el nombre que le hemos dado a la manera en que una de estas virtudes Fundamentales se manifiesta en un contexto específico. Por esta razón, las demás virtudes se han llamado simplemente “virtudes ordinarias”.

En este volumen hemos incluido también 3 virtudes ordinarias que pueden ser muy interesantes ó útiles de conocer para los pequeños, que son la Integridad, el Gozo y la Valentía.

La intención de este libro es que toda la familia lo disfrute. No es un libro para obligar a repetirse o memorizarse -aunque aquello que se disfruta tiende a repetirse y recordarse-.

Este es un libro que debe leerse con emoción, actuando cada escena no solo con la voz, sino con todo lo que se tenga a la mano -¡se vale disfrazarse!- para ayudar a que los niños conecten con la historia. Es un libro para sorprenderse y emocionarse, para reír y aún para llorar. Si lo estamos haciendo bien, los pequeños nos lo pedirán constantemente, y cuando sepan leer, buscarán regresar a él frecuentemente por cuenta propia.

Al principio de cada sección viene una breve descripción de cada virtud. Esa sección es más bien para los padres, para que tengamos claridad de la virtud que se está abordando en los relatos de esa sección, a fin de que sepamos darle el énfasis que se requiera, aunque sin exagerar, pues la magia está en que sean los pequeños quienes logren descubrirla por su cuenta. También vienen, al margen de la mayoría de relatos, algunas notas, reflexiones o versículos relacionados, que se pueden referir siempre que sea oportuno.

Pedimos a Dios que este trabajo pueda realmente llegar a ser una bendición para sus familias, como lo ha sido para nosotros el hacerlo. Que sea sólo el principio de una vida de lectura que vaya desarrollando el gusto por la buena literatura, una que presente los misterios de la vida desde la perspectiva de Dios. Como está escrito:

“Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

Cotiza tu envío dentro de México