Cuatro prácticas sencillas para comenzar a aplicar la pedagogía clásica en casa

  • Oct 12, 2024

Cuatro prácticas sencillas para comenzar a aplicar la pedagogía clásica en casa

  • Francisco Rivera
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En la tradición clásica, tanto histórica como relativamente moderna, existen muchas prácticas que han probado ser exitosas y que promueven entre otras cosas la Contemplación, tan ausente en nuestra educación moderna.

Enseguida te presentamos brevemente cuatro de ellas que seguramente podrás comenzar a aplicar sin mucho problema en tu dinámica familiar de escuela en casa.

Diario de Naturaleza

Esta práctica existió por cientos de años antes de que a alguien se le ocurriera definirla como tal. Era usada por todos los entusiastas naturalistas, antes de que ciertos requerimientos formales dividieran a los profesionales de los amateurs; y ha sido promovida mucho en los círculos donde se sigue la pedagogía de Charlotte Mason. 

En lo que respecta a nosotros, el Diario de Naturaleza se puede definir como “el acto de registrar de manera creativa nuestra interacción con la naturaleza, utilizando imágenes, palabras y números”. Consiste entonces en dedicar tiempo fuera de casa para contemplar con detalle la naturaleza que nos rodea. Elegimos lo que nos parece más interesante, bonito, llamativo o cualquier otro rasgo que nos llame la atención, y podemos comenzar a dibujarlo.

La idea es que el dibujo pueda tener el mayor detalle posible, identificando las características más pequeñas y menos evidentes para intentar representarlas en el dibujo. Esta práctica será tan profunda como corresponda a la edad de nuestros niños, y puede durar unos cuantos minutos o incluso horas, igualmente según la edad o la práctica que se tenga, motivando a nuestros hijos e inspirándolos mientras nosotros también lo hacemos, pero sin llegar a obligarlos a estar más del tiempo que puedan disfrutar.

Como mencionamos en la definición, es algo creativo y personal que reflejará la personalidad de quien lo realiza. Pueden utilizarse lápices de colores, pinturas, acuarelas, pegar pedacitos de las cosas que encontramos, etc. Podemos describir lo que las cosas nos hicieron sentir, o colocar algún pensamiento que teníamos en el momento de estar allí. La idea es que tengamos un momento al mismo tiempo de contemplación, introspección y creatividad, ampliando nuestra capacidad de asombro, nuestra sensibilidad a la belleza que nos rodea, la capacidad de meditar e interiorizar ideas, junto con el gusto y habilidad por las expresiones artísticas. En general, un tiempo de silencio con nosotros mismos.

Tiempo "Scholé" Familiar

Este nombre suena un poco raro, y es que no es una práctica común en nuestra sociedad. Es más conocido en el mundo anglosajón como “Morning Basquet” o “Morning Time” -pues suele verse como una de las primeras actividades en la mañana- y se asemeja a un tiempo devocional, aunque su objeto no es precisamente la contemplación teológica directamente de las Escrituras.

La idea es que de ser posible toda la familia se reúna en torno a la contemplación de algo de lo cual se puedan beneficiar todos sin importar su edad, algo seleccionado por la Verdad, Bondad y/o Belleza intrínsecas que pueda irradiar, a fin de que todos juntos podamos meditarlo y disfrutarlo. Típicamente podría ser leer buena literatura o poesía en voz alta, contemplar obras de arte, escuchando -o mejor tocando- música clásica, y aun tomando algún bocadillo o un postre; en fin, aprovechar para deleitar todos nuestros sentidos a la par que nuestra mente y espíritu.

Se recomienda que sea un tiempo breve a cambio de que sea todos los días. Sería ideal que no solo la familia participe en esta contemplación, sino que varias familias del vecindario o de la iglesia, cada una en su propia casa, se organicen para estar meditando alrededor de las mismas cosas, de modo que en los momentos en que los niños coincidan tengan en mente los mismos temas y puedan comentarlos libre y abiertamente.

Además, pueden organizarse para reunirse intencionalmente cada cierto tiempo, elaborando un “orden del día” para la reunión que les permita volver a contemplar en comunidad estos temas, además de enriquecerse mutuamente con los comentarios que cada familia pueda aportar en un ambiente de celebración.

Lectura de buenos libros

¿Qué es un buen libro? De manera muy general será aquél que a ti y a tu familia le genera un aprendizaje profundo acerca de las cosas más importantes de la vida. Partiendo de aquí, no debemos olvidar que para que se saque provecho de la lectura siempre habrá diferencias entre cada miembro de nuestra familia, mismas que se acentúan aún más por la diferencia de edad.

Más específicamente, se recomienda leer cuentos o novelas pequeñas donde los diferentes temas trascendentales estén implícitos en el desarrollo de los personajes y la trama, estimulando la imaginación moral de los niños y jóvenes, ayudándoles a visualizar mejor esas virtudes, ideas, sentimientos y otros temas que se encuentran desordenados en sus mentes y corazones, y que difícilmente van a poder discernir apropiadamente por medio de “definiciones” sistemáticas del tipo de un diccionario.

Estos cuentos o novelas deberán tener un uso creativo, y aún poético, pero correcto y bello del lenguaje, estimulando la comprensión simbólica a la vez que se interiorizan las reglas gramaticales. Es aconsejable leer en voz alta incluso con niños que ya saben leer por sí solos, procurando leerles con una entonación y pronunciación adecuadas, transmitiendo no solo las emociones del texto, sino un sentido de autoridad al hablar.

Narración

Para redondear la experiencia y evaluar el aprendizaje de nuestros hijos en cualquiera de las prácticas antes mencionadas o cualquier otra lección que les hayamos dado, más allá de realizar el típico examen con preguntas y respuestas que tantos complejos ha generado en más de uno, existe la herramienta de la “Narración”, que en este caso es de nuestros hijos hacia nosotros, contándonos nuevamente a detalle todo lo que aprendieron, sin que parezca un examen. 

Especialmente con niños pequeños, nos pueden “dictar” tal cual a nosotros sus ideas, y nosotros luego se las podemos volver a leer, haciendo énfasis en aquellas partes donde su explicación no sea correcta, ya sea gramaticalmente o porque comprendieron algo aparentemente mal, para pedirles que lo vuelvan a explicar, y así discernir si es una limitación en su leguaje -y corregirla- o en su entendimiento como tal, en cuyo caso no debemos darles directamente la “respuesta correcta”, sino seguir llevándolos con preguntas y algunas pistas, hasta que ellos mismos caigan en cuenta de dónde está su “error”, o encuentren ese “algo” que les hacía falta.

Con niños más grandes podemos agregar algunas preguntas “polémicas” o situacionales que requieran que ellos apliquen el conocimiento que esperamos que hayan adquirido, y mientras nos dan sus respuestas, tratar de indagar en el fundamento que están usando para llegar a esas conclusiones. Igualmente, debemos guiar la discusión para llevarlos al punto que de antemano sabemos es lo correcto, a menos claro, que en este ejercicio nuestros hijos nos hayan llevado a nosotros mismos a dudar, en cuyo caso debemos profundizar en el tema con otros autores ó pedir el consejo que sea necesario… ¡Todos somos alumnos aprendiendo y ayudándonos en lo que tenemos más experiencia!

Con estas sencillas prácticas, cualquiera puede iniciar hoy mismo una experiencia más enriquecedora de educación, aplicando algunos de los principios pedagógicos de la Educación Clásica en su propia casa.

1 comment

Raúl Feijóo BritoMar 24, 2025

Muchas gracias por estos artículos!

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